jueves, 11 de diciembre de 2014

Léeme un cuento de los Grimm

¿Hay algo más de moda que los retelling? Tanto en libros como en series o películas vemos las "verdaderas historias" de los malvados (que no son tan malvados), las andanzas de los hijos de, o como los buenos protagonistas se convierten en villanos. Pasados o futuros inventados a parte, también podemos encontrar versiones de los cuentos de toda la vida ambientados en la actualidad o incluso en un mundo paralelo... Pero, ¿realmente conocemos los cuentos originales? ¿Y su historia?


En 1812 se publica el primer volumen de los Cuentos para la infancia y el hogar, una recopilación de cuentos llevada a cabo por los hermanos Jacob y Wilhelm Grimm. La idea de recopilar estas historias de la tradición oral alemana tenía como objeto recoger material referente al pasado de los pueblos germánicos y ahondar en los orígenes de su mitología. Los hermanos Grimm, por lo tanto, no pretendían dirigirse a un público infantil: "El libro no está escrito para los niños, aunque si les gusta, tanto mejor; no hubiera puesto tanto ánimo en componerlo, de no haber creído que las personas graves y cargadas de años podían considerarlo importante desde el punto de vista de la poesía, la mitología y la historia" dijo Jacob Grimm. Además de cuentos alemanes, recogieron algunos relatos de origen francés como El gato con botas o Barba Azul que eliminaron de las ediciones posteriores por no ser genuinamente alemanes.

De edición en edición los textos fueron variando sobre todo debido a las protestas por la dureza varios cuentos. Aún defendiendo que su obra no estaba destinada a los niños, los hermanos alemanes acabaron haciendo cambios sobre los originales (por ejemplo, la madre de Hansel y Gretel, que abandona a sus hijos en el bosque, pasa a ser una madrastra) o simplemente suprimiendo extractos considerados "explícitamente" sexuales. A pesar de todo, su trabajo popularizó cuentos como Blancanieves, La bella durmiente, La Cenicienta, Hansel y Gretel o Pulgarcito. La última edición supervisada por los propios hermanos Grimm fue publicada en 1857 bajo el nombre Cuentos de hadas de los hermanos Grimm. Con el tiempo y el éxito cosechado, las versiones cada vez más modificadas fueron sustituyendo a las originales y haciéndose más populares.

Hoy en día, probablemente la mayoría del público toma como "cuento original" la historia que nos muestran las películas de Clásicos Disney pero no debemos olvidar que La bella durmiente puede no llamarse Aurora, que la reina no pide al cazador el corazón de Blancanieves, que el príncipe no la besa para despertarla o que las hermanastras de la Cenicienta cortan parte de sus pies para poder ponerse el zapatito de ¿cristal? Entre tanto retelling de moda, puede que uno de los mejores que podamos leer sea la edición más antigua que encontremos de los cuentos de los Grimm.



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