martes, 28 de abril de 2015

Dorian Gray | Especial Penny Dreadful

El Dorian Gray de Penny Dreadful, interpretado por Reeve Carney, no se parece en nada físicamente al que nos describe Oscar Wilde en su novela. 

"Sí, desde luego era maravillosamente hermoso, con sus labios rojos finamente arqueados, sus ojos azules llenos de franqueza, su rubio pelo rizado. Había algo en su cara que inspiraba confianza de inmediato. Allí estaba todo el candor de la juventud, lo mismo que toda la pureza apasionada de la juventud."

Si comparten algún rasgo es pura casualidad, pero es cierto que sí se refleja muy bien todo el misticismo y sensualidad que rodea al personaje,

"aquella indefinible atracción que Dorian parecía ser capaz de ejercer siempre que lo deseara, y que en la práctica ejercía a menudo sin ser consciente de ello."


Vemos esto desde muy temprano cuando Dorian y Vanessa se conocen en una fiesta y sienten una especie de conexión. Es algo similar a lo que le sucede a Basil Hallward, el autor del famoso retrato, la primera vez que ve a Dorian, también en una fiesta.


"Me di media vuelta y vi por primera vez a Dorian Gray. Cuando nuestros ojos se encontraron, me sentí palidecer. Se apoderó de mí una extraña sensación de terror. Supe que me encontraba frente a alguien con una personalidad tan fascinante en sí misma que, si dejaba que las cosas siguiesen su curso, absorbería todo mi ser, toda mi alma, e incluso mi arte."

Además de este aire misterioso que rodea al personaje, en la serie también se reflejan sus gustos, algunos gracias simplemente a distintas conversaciones que mantiene y otras, como la música o los perfumes, son visibles además contemplando su casa.

"se dedicó durante un tiempo al estudio de los perfumes y a los secretos de su fabricación, destilando aceites intensamente aromáticos y quemando gemas aromáticas venidas de Oriente. Descubrió entonces que no había estado de ánimo que no tuviera su contrapartida en la vida de los sentidos, y decidió descubrir sus verdaderas relaciones [...] y muchas veces trató de elaborar una psicología real de los perfumes"


“En otra época se entregó por entero a la música”

"También sentía una pasión especial por los ropajes eclesiásticos, así como de hecho por todo lo relacionado con el servicio de la Iglesia."

"En cierta ocasión corrió el rumor de que estaba a punto de unirse a la Iglesia católica romana; desde luego, el ritual romano siempre le había atraído mucho. [...] Le gustaba arrodillarse sobre el frío pavimento de mármol, y contemplar al sacerdote, con su rígida vestidura de flores, apartando lentamente con sus blancas manos el velo del tabernáculo, o alzando la custodia en forma de farol, toda adornada de joyas, con aquella pálida hostia que a veces a uno le gustaría creer que es realmente el pan de los ángeles, o, revestido con las prendas de la Pasión de Cristo, partir la hostia dentro del cáliz y golpearse el pecho por sus pecados. Los humeantes incensarios, que unos chiquillos serios, con su encaje y su púrpura, balanceaban en el aire  como grandes flores doradas, ejercían sobre él una sutil fascinación. Al salir de la iglesia solía mirar con asombro los negros confesionarios, y le hubiera gustado sentarse en la oscura penumbra de uno y escuchar a hombres y mujeres susurrando a través de la gastada rejilla la historia de sus vidas."

Y, por supuesto, no podían faltar las alusiones a la pintura, y a su retrato concretamente. La mansión de Dorian Gray en Penny Dreadful está abarrotada de retratos, de hecho, todos los cuadros que hay y que copan las paredes lo son.

"Le gustaba pasear por la desolada y fría galería de cuadros de su casa de campo y  contemplar los diferentes retratos de aquellos cuya sangre corría por sus venas."


Aunque nunca llegamos a ver qué es lo que está pintado en el cuadro sí vemos cómo Dorian acude asiduamente a contemplarlo y lo mucho que le afecta hacerlo. En ambas versiones mantiene el retrato, como es lógico, escondido; y si en la novela tiene un espejo en el que verse reflejado a la vez que se ve en el cuadro, en la serie la propia entrada a la estancia donde lo oculta está recubierta de espejos.

"A menudo, al volver a casa [...] subía sigilosamente las escaleras hasta la cerrada estancia, abría la puerta con la llave de la que ahora nunca se separaba, y de pie, con un espejo, frente al retrato que Basil Hallward le había hecho, miraba alternativamente la malvada y envejecida cara del lienzo y el hermoso y joven rostro que le sonreía desde el cristal pulido."







2 comentarios:

  1. Hola! Esta versión no la conocía! Gracias por la información :)
    Bsos ^^

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  2. ¡Hola!

    Guau, había oído hablar de la serie pero no sabía que iba de Dorian Gray, ahora me pica la curiosidad.

    ¡besos!

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